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lunes, 17 de julio de 2017

Yo no debía estar aquí...(Cuentos Aleatorios)


Apenas prestó atención el mercader a la mujer que había entrado en su tienda, como si la cosa no fuese con él prosiguió recontando su dinero con aquel viejo ábaco que había pertenecido a su familia desde tiempos inmemoriales. Aun así vio por el rabillo del ojo como su empleado atendía a la mujer:
—Buenos días tenga, señora. Pese a no tener punto de comparación con su belleza, aquí podrá encontrar las más bellas flores de todo el reino del Sur—dijo de manera aduladora, pese a llegar poco tiempo en el negocio sabía cómo tratar a las clientas.
—El caso es que necesito alguna capaz de matar a mi marido sin levantar sospecha—respondió con toda naturalidad.
Fue entonces cuando el mercader se levantó para tomar cartas en el asunto:
—Disculpe, señora, pero este es un negocio serio. Nuestras flores son para adornar o para cocinar nunca para matar a nadie.
—Me han hablado de la flor de ficus. Es indolora y no deja huellas—obvió por completo el comentario anterior.—Estoy dispuesta a pagar una fuerte cantidad de dinero que ahora mismo he sacado del cajero automático.
—¡¿Pero de qué demonios me está hablando?! Asesinatos, flores, cajeros automáticos…Creo que voy a tener que pedirle que se marche de mi establecimiento.
—Le explicaré, mi marido no es un hombre como el resto, es más bien un extraterrestre, que hasta ahora había vivido en paz con el resto de la humanidad, pero sin embargo, a partir de celebrar nuestras bodas de oro, le ha dado por querer conquistar la Tierra para su planeta…—siguió hablando sin importarle lo más mínimo la cara de asombro del mercader.
—Chico, ve llamando a los alguaciles, se les ha escapado una loca del templo de Pangea, la diosa Tortuga—mandó a su empleado.
—Hablando de tortugas, mi marido también es capaz de alterar su mapa genético para convertirse en una de ellas, o toma la forma de una compresa…
—¿Sabe usted donde se halla, señora?
—¿No estoy ahora mismo leyendo un libro de ciencia ficción?¿O era una novela policiaca?
—Señora, esto es fantasía épica—le aclaró.

Y desde entonces la señora no lee varios libros de diferente temática a la vez.