Páginas vistas en total

lunes, 13 de marzo de 2017

Lo bueno si breve (Reseña de Los Príncipes de Madera)



Quienes conocéis este blog sabéis a la perfección que no me prodigo mucho con reseñas, o bien porque no me apetece o simplemente porque solo hago mención a los libros que me han gustado, y sin duda el libro de Daniel Pérez Navarro: "Los Príncipes de Madera" ha pasado el corte, y si algo ha ayudado también ha sido su presentación. Sin duda debemos de rendirnos ante la joven Editorial Cerbero por poner toda la carne en el asador con una apuesta arriesgada como son los bolsilibros, que tanto recuerdan a los libros a duro, pero con aspecto moderno, cómodo y con unas portadas totalmente a la altura.

Sinopsis:

El príncipe de madera, de Bartók, contiene en sus compases una bomba de relojería. Al menos así lo siente el grupo de David, los cerebritos de Collins, un grupo de ocho jóvenes que se preparan para convertirse en ingenieros y ser enviados a la luna de Agarttha, donde dirigirán la extracción de una valiosa materia prima llamada Jebo. En aquel apartado lugar, sus pensamientos volverán una y otra vez sobre quiénes son y cuál es su verdadero cometido en la vida, como si recorrieran a cada paso el extraño solo de xilófono de la mítica pieza. Los problemas que se cruzarán en su camino acabarán por enfrentarlos con su verdadera naturaleza, con su yo más íntimo, en un vertiginoso in crescendo de acontecimientos.



Una vez aclarado esto decir que para mí, la novela corta de Daniel Pérez ha sido una buena excusa, envuelta en una patina de ciencia ficción, para reflexionar sobre educación y observar hacia el mundo hacia el que parecemos encaminarnos. Nos hemos convertido en seres que vienen predispuesto a desarrollar nuestras vidas tal como otros disponen, y solo cuando frenamos la dinámica de nuestras  rutinas y nos planteamos que es de nuestras vidas sentimos que hemos dejado de ser libre, pero aún así cuando tratamos de virar el rumbo seguimos atados a alguien que dispone por encima nuestras. Sin duda este libro me ha dejado el mismo pozo de incertidumbre que te deja algunos de los capítulo de Black Mirror, algo sin duda necesario en una sociedad tan aletargada como esta.
 Tal vez la intención del autor no fue expresamente esta, pero como ya se sabe que por cada lector hay una lectura, esta es la mía.