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jueves, 30 de junio de 2016

Resurección imperial (LITERATURA TODAY)


TRAJANO VINCIT

SANTIAGO POSTEGUILLO REVIVE AL  EMPERADOR
PARA QUE ESTE LUCHE CONTRA LA CORRUPCIÓN

Cuando Posteguillo comenzó a buscar datos para poder desarrollar su trilogía sobre el emperador Trajano en ningún momento llegó a ser consciente de la envergadura que iba a tomar aquella decisión de escribir sobre aquel hispano dueño del Mundo Antiguo. Ha llegado a ser tanta la admiración que ha causado en el escritor la vehemencia como estadista de Trajano, y sobre todo su lucha por acabar con la corrupción, que tras empaparse de varios libros de anatomía, ver varias veces al doctor House en la tv y releerse un par de veces Frankistein ha decidido devolverle la vida.
"A más de uno y más de dos se les van a quitar las ganas de meter las manos en las arcas públicas" comentó antes de encerrarse en un laboratorio perteneciente a la universidad donde trabaja. Según tenemos constancia, muchos políticos han decidido reservar billetes lejos de España por si las moscas.
Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o Posteguillo me calcé una demanda por corrupción...



miércoles, 29 de junio de 2016

Becario Saturado (LITERATURA TODAY)


LE EXPLOTA LA CABEZA 
A NUESTRO BECARIO

LA PRESIÓN EDITORIAL LE HIZO ACABAR DE BAJA

El periodo estival es un tiempo donde las noticias flaquean, al menos en el mundo de la Literatura, de eso no nos cabe duda en este periódico, al menos desde que hemos visto la cabeza de nuestro becario estallar en mil pedazos debido al agobio de no hallar ninguna primicia. 
Tras someterlo a una enorme presión, y tras exigirle que en ningún momento se inventase las noticias como harían otros periódicos, el pobre muchacho se llevaba casi 23 horas al día investigando: rebusco en la basura de las autoras famosas, habló con editoriales, e incluso trató de escribir un libro...Pero finalmente la única forma oportuna que halló de darnos una buena noticia fue dejarse arrastrar por la presión y darse de baja, y eso ya es una buena noticia. La lastima es que no tendremos a quien "explotar" durante un par de meses y puede que nuestras noticias escaseen. ¿Te animas a ser uno de nuestrxs becarixs?

Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o algún sindicato nos demande por "explotación" laboral...

martes, 28 de junio de 2016

Falsas expectativas (Capítulo 5 de SERIOpata)


“Hasta ahora no me había atrevido a proponerte una cosa. He preferido ser prudente antes de lanzarme, pero llegado este momento creo que podríamos quedar y conocernos en persona. ¿Te apetece?”
Acababa de regresar del trabajo cuando leí este mensaje tras conectarme al juego. Estaba firmado por Sacamantecas y añadía una dirección. No negaré que me emocionó. Me alegro saber que también él tenía ganas de conocerme, de intercambiar unas palabras en persona. Cogí las llaves del coche dispuesta a acudir a la cita, aunque una vez en la puerta de casa la razón quiso imponerse a la exaltación del momento.
¿Cómo podía ser tan confiada? ¿Cómo me atrevía a ir a casa de un desconocido tan a la ligera?, pensé. En realidad, yo antes tuve la intención de quedar con él, pero en un lugar más seguro, quizás en un bar concurrido o en alguna plaza de Cádiz, no en su propio terreno. “¿Y si fuese un violador? Puedes llevarte media vida hablando con alguien a través de internet, pero eso no significa que lo conozcas realmente. Es más, ni tan siquiera viviendo con alguien acabas de conocerle. Mi mayor ejemplo, el caso de mi ex...
Aun así tuve muchísimas ganas de conocer a Nacho. Siempre me dio la impresión de hablar con un alma gemela: una persona con un punto melancólico, ciertamente desencantada del amor y deseosa de buscar consuelo en una amistad...
¿Y si sucedía algo? Quedaría como la pardilla de la historia. Una inspectora de la policía, criminóloga para más señas, no podía permitirse errores. Mi reputación tanto personal como profesional se verían fuertemente perjudicada...Sin embargo minutos más tarde me vi merodeando por la zona. La curiosidad acabó por imponerse a la razón, aunque me había prometido a mi misma no subir al piso de Nacho bajo ningún concepto.
Quiso el destino que mientras estudiaba con ojo policial el lugar alguien golpease el cristal de mi lado del coche. Me llevé la mano al pecho por la impresión. Tan ensimismada estuve que no vi acercarse a aquel hombre a mi vehículo.
—¿Desea algo? —pregunté una vez recuperada del susto sin bajar la ventanilla.
—¿Némesis?
—¿Perdón?
—Disculpa, muchas veces me cuesta recordar los nombres reales. ¿Águeda?
—Soy yo—contesté intrigada.
Lo miré de arriba abajo antes de darme cuenta de quien se trataba. Me había llamado por mi nick.
—¿Nacho?
—Quien viste y calza. O Sacamantecas, como te resulte más sencillo—me sonrió mientras bajé el cristal. —No pensé que vendrías.
Yo tampoco, pensé para mi misma mientras no dejaba de sonreír como una estúpida.
—Aquí me tienes.
Lo observé con detenimiento. En persona lo encontré mucho más gordo que a través de la webcam. Un sobrepeso posiblemente debido a una ingesta continuada de grasas y al sedentarismo. La mayor parte de su tiempo debía de pasarlo sentado frente a su ordenador. Su rostro era más bien vulgar tirando a feo. Un acné adolescente mal cuidado le había dejado la cara repleta de agujeros. Además, parecía más mayor de la edad que decía tener.
No negaré que aquella primera impresión fue decepcionante. En mi mente se había creado un héroe a la altura de su personaje de internet. Nuestra mente quiere crear belleza donde no existe. Había sido un tanto ilusa al creer que sentiría un flechazo nada más verlo.
—¿No piensas bajar del coche? Puede que este gordo, pero de momento no me he comido a nadie—bromeó. Al menos tenía sentido del humor y era capaz de reírse de si mismo. —Aparca, ¿o piensas subir a mi casa con coche y todo?
—Si no fuese mucha molestia preferiría ir a tomar algo a otro lugar. Se me apetece que me dé un poco el aire—puse como pretexto.
Quizás no se convertiría en mi pareja, pero al menos podría tenerlo como amigo.
—Como prefieras. ¿Dónde te apetece ir?
—Elige tú, yo apenas conozco Cádiz.
—¿Podría ser un lugar diferente a Cádiz? No me gusta esta ciudad—admitió. —Aunque no es necesario si no te apetece.
—Sube—le invité. —Podemos ir a un centro comercial de San Fernando a tomar algo.
Reconozco que quizás me confié, pero no tenía pinta de los acosadores de internet, simplemente era un friki enganchado a los juegos de ordenador y a las series. Además, me había encargado de examinarlo visualmente en busca de posibles armas, algo que rápidamente quedó descartado.
—Gracias.
Entusiasmado se subió en el coche. Me endosó dos besos en cada mejilla que me dejaron marcas. Durante el trayecto apenas hablé. Nacho se encargó de monopolizar la conversación dando detalles sobre como había logrado alcanzar un nivel tan alto en el juego donde lo conocí.
—Y además de jugar y ver series, ¿a qué te dedicas? —me interesé mientras tomamos el refresco.
—De momento a poco. Estoy esperando a ver si me sale algo como diseñador gráfico.
—¿Eres diseñador gráfico?
—Bueno...no se me da mal, aunque no cuento con título oficial. Si eres bueno no lo necesitas.
—Aún así sin titulación es complicado que te contraten—apostillé. —¿No has pensado nunca en hacer un ciclo formativo o inscribirte en la universidad?
—No tengo dinero.
—¿Pero tu familia podría ayudarte?
—Mi madre apenas tiene para mantenernos a los dos—reconoció con voz apagada.
—¿Y tu padre?
—Tan siquiera conozco a ese hijoputa. Nos abandonó a mi madre y a mi cuando yo tenía dos años—había rabia en sus palabras al hablar de su progenitor. —Aunque suene a chiste se fue literalmente por tabaco y no volvió—mantuvo el tono serio, aunque casi no pude evitar reírme. Me había sonado a broma.
—Quizás no debí preguntar eso. Lo siento, no pretendía hurgar en tus heridas—le posé la mano en el hombro al ver como mantenía el gesto compungido.
—No te preocupes, no es culpa tuya. Es más, yo no sería quien soy sino fuese por esas cosas. —sonrió tristemente—Solo hablamos de mí. Ahora te toca a ti.
—Sabes casi todo de mí. Hemos hablado mucho durante este tiempo.
—Lo sé, aunque no entiendo porque una chica, si me lo permites, tan guapa, se viene al culo del mundo a trabajar.
—Circunstancias personales—resolví ruborizada.
—Eres bastante reservada—apuntó sin dejar de sonreír. —Aun así yo te he hablado de mi padre. —me chantajeó emocionalmente con aquel apunte. Era cierto, él no había tenido ningún pudor en hablarme de su familia.
—Quería poner tierra de por medio tras una ruptura sentimental. Mi pareja me engañó—la voz me falló. Llevaba meses sin hablar del tema, y al parecer la herida aún no había cicatrizado como era debido. —Rompí con todo. Seguir en mi tierra suponía tener vivo su recuerdo. Decidí liarme la manta a la cabeza y alejarme de mi tierra, mi familia, mis amistades...no pretendo aburrirte.
—Al contrario. Te entiendo perfectamente—posó su mano sobre la mía con intención de darme ánimos, o al menos así quise entenderlo. —A diferencia de tu situación yo no pude hacer nada por alejarme. Era imposible. Esa es una de las razones por las que apena salgo. Cádiz aún me recuerda a su traición—me miró con intensidad.
Fue entonces cuando descubrí el brillo de unos ojos, que pese a ser pequeños, eran de un verde mar precioso.
—¡Estamos apañado! —aparté la mano un tanto incómoda. —Somos dos apestados del amor. —bromeé.
—Pues no entiendo por qué. Eres una chica muy divertida además de guapa. Seguro que ya te han entrado más de uno—dijo en tono de chanza.
—Yo tampoco salgo mucho. Apenas conozco a nadie aquí.
—Ya me conoces a mí.
—Cierto.
—Y cambiando de tema—si dio cuenta de que me empezaba a sentir incomoda. Nunca he sido mucho de tratar sobre temas amorosos con nadie, tan siquiera con mis amigas. —¿Eres tú la criminóloga encargada del caso del decapitado de la Caleta?
—Eso es información confidencial.
—¡Venga ya! No creo que haya muchos criminólogos en Cádiz. —se rio mientras lo decía. —Además no voy a ir contando nada por ahí, no tengo a quien.
—Sí, soy la encargada. —admití. —Pero aún queda mucho por investigar. Estamos con las primeras pesquisas. Por cierto, me gustaría conocer tu opinión.
—Impactante cuanto menos.
—No me refiero a eso. No sé si has leído las opiniones del diario de Cádiz.
—¿Sobre qué era un policía corrupto? —afirmé con la cabeza a su pregunta. —A nadie le sorprende. Media ciudad lo sabía y la otra media lo sospechaba. Tarde o temprano terminaría así o peor.
—¿Lo ves como algo normal?
—No, ni mucho menos, pero si alguien juega con fuego acaba quemándose, más siendo un policía cuya obligación es velar porque esas drogas no lleguen a la circulación—opinó.
—Visto de ese modo—admití. —Creo que va siendo hora de marcharse. —miré el reloj. —Camarero la cuenta.
Observé durante unos momentos a Nacho como rebuscaba en sus bolsillos como si no acabase de encontrar algo.
—¿Sucede algo?
—Me da mucho palo, pero me acabo de dar cuenta de que no traigo dinero suficiente para el refresco, si me lo prestas otro día sin falta te lo devuelvo.
—No te preocupes, yo te invitó—le sonreí. —Si quieres otro día me invitas tu. —añadí ante su cara de apuro.
Lo lleve hasta su casa con la promesa de que quedaríamos otro día para seguir charlando. Quizás no había encontrado un hombre para olvidar a mi ex, pero si al menos un amigo con quien compartir mis preocupaciones.





















domingo, 26 de junio de 2016

Culpa de los demás (PATENTE DE ESKORZO)


Si algo me gusta especialmente es quejarme, en cierto modo esta sección nació como el rincón donde gritar al viento aquello que no interesa a nadie, pero en esta ocasión vengo a hablaros del derecho a la aceptación de la culpa. 
Para quienes no entiendan este concepto les haré un símil sencillo que hasta el menos avispado sabrá entender. ¿Habéis visto a algún equipo de fútbol aceptar con sinceridad que la culpa de su derrota ha sido por su ineptitud? Si la respuesta es si, es que debes de estar bastante fumado o ser muy radical de tu equipo. Pero si la respuesta es no, debo de darte la enhorabuena por entender la primera premisa de esta reflexión. En raras ocasiones un entrenador de fútbol, o sus pupilos, o muchos de los seguidores, periodistas y demás fauna relacionada con este medio, dirán que se perdió por ser ineficaces, por falta de competitividad, o por creerse demasiado superiores a los rivales, sin embargo siempre podrán decir que lo dieron todo en el campo, que lucharon hasta el final, que si el calor les fastidió físicamente, el arbitro le fastidió, o simplemente que el fútbol es así y si la pelotita no quiere entrar es cuestión de suerte.
Y ahora pregunto yo, ¿en cuántas ocasiones hemos aplicado esta misma técnica cuando algo no es tal como esperamos? Dejemos de una puñetera vez de echar balones culpando al resto del mundo de nuestras desgracia como un defensa que no sabe salir con el balón jugado. Asumamos nuestra parte de culpa, sin miedo, no pasa nada, solo reconociendo nuestras debilidades logramos mejorar.
Mira a tu alrededor y piensa cuantas veces has mirado a tu alrededor y has culpado al gobierno, a tu jefe, a tu esposo, o a la vecina del quinto de que todo te va con una mierda. Asume tu parte de culpa.
Os pondré un ejemplo muy simple relacionado con el mundo de la literatura. En muchas ocasiones los seudoautores como yo, (pues también me ha pasado alguna vez), culpamos a las editoriales de que no publiquen nuestras novelas, y al público de que nos lo leen porque son unos incultos consumidores de productos prefabricados por el mundo editorial. Por una sola vez deberíamos de pensar que quizás no es el culpa del resto si no de nuestra falta de calidad, o nuestra falta de esmero a la hora de dar pasión a nuestras narraciones.
Por eso en lugar de quejaros, jugar el balón al pie, y pensar que si nos gobiernan desaprensivos es porque se lo permitimos, si te dejas explotar tu parte de culpa tienes, y si no triunfas no es porque el universo conjure contra ti, simplemente no eres lo suficientemente bueno.

viernes, 24 de junio de 2016

La peculiar mujer del decapitado (Capítulo 4 de SERIOpata)


CAPÍTULO 4

Si uno está dispuesto a dar con un asesino primero ha de conocer a su víctima. No me bastó con el informe de más de treinta folios donde con todo lujo de detalles se narraba vida, obra, y milagros del decapitado que me habían enviado gentilmente desde la policía local, lugar donde trabajaba el fallecido y que había sido redactado por sus compañeros. Yo necesitaba conocer de primera mano sus costumbres, sus manías, sus miedos, fobias y filias, y para descubrirlo nadie mejor que su propia esposa.
Concerté una cita con ella, ya tendría tiempo luego para entrevistarme con sus compañeros de la policía local para ver si eran capaces de confirmar o desmentir aquello que ellos mismos habían escrito en el informe que casualmente, no lo dejaban en buen lugar sobre su capacidad a la hora de cumplir con su deber de agente, pese a la reiteración en el texto de que “era muy buena gente”.
Además, en honor a la verdad, siendo totalmente honesta, traté de postergar la visita al piso donde residía el contacto que suministraba la droga para vender al policía muerto, siempre según el informe. Todo el mundo me había hablado de la barriada del Cerro del Moro como un lugar inhóspito y peligroso...
La casa familiar se situaba en una barriada con ambiente de pueblo donde todo el mundo parecía conocerse entre si. Si no recuerdo mal creo que de nombre Puntales. Si algo me sorprendió de aquel piso fue la cantidad de fotografía colgadas por las paredes, todas con motivos carnavaleros. Era como si sufriese de horror vacui. Aunque quizás me sorprendió más ser recibida por la esposa en bata de boatiné, o como dicen en Cádiz, guatiné, y zapatillas de fieltro.
—Antes de comenzar deseo darla mi más sentido pésame, además de agradecerle su colaboración para aclarar la muerte de su marido—dije tras presentarme como la encargada de la investigación.
—Se lo agradezco, pero no estoy para muchos interrogatorios...
—Comprendo a la perfección sus circunstancias, pero su declaración puede sernos de gran ayuda. No le tomaré mucho tiempo.
—Está bien—aceptó mientras soltó un hipido.
Aquel acto de dolor me pareció un tanto forzado, aunque no era yo quien para evaluar el dolor de nadie. Cada cual tiene sus formas de vivir sus pesares, mucho más en una ciudad tan particular como Cádiz.
—¿Notó alguna actitud o comportamiento extraño en los últimos tiempos de su marido?
—No. Él siempre ha sido el mismo. Un hombre alegre, divertido—balbuceó.
—¿Sabe si tenía algún enemigo? ¿Había tenido algún enfrentamiento con alguien?
—Imposible. Mi Fer, se llevaba bien con todo el mundo. Era el policía más querido de todo Cai...
—No sé si usted era consciente de que su marido traficaba con estupefacientes.
—¿Estupefa...que?
—Drogas, señora—le aclaré.
—¡¿Pero qué clase de gilipollez es esa?!
—Tenemos pruebas de su implicación en la venta de hachís—traté de mantener la serenidad. —Negar la evidencia no nos ayudará a aclarar nada.
—¡Por el amor de Dios!¡¿Cómo puede hablar de tráfico por pasar unos porrillos a chavales?!¡Los porrillos no hacen daño a nadie!
—Trate de calmarse señora—me asusté al verla a tan solo a un palmo de mi cara. De no ser por una cuestión laboral, hubiese huido de aquel piso sin tan siquiera mirar atrás. —Tan solo tratamos de aclarar su muerte. ¿Sabía quién le suministraba el material y si había tenido algún problema con él?
—¡¿Problemas con Kimi?! Pero si ese hombre es un amor. No hacía ni dos semanas le había regalado el abono del Cádiz y una camiseta de Mágico González—fui anotando todos estos datos para posteriormente poder contrastarlo.
—¿Su marido tenía relación con los carnavales? —pregunté sin pensarlo al recordar el kazoo.
—¿A qué viene esa pregunta?
—No sé, en el mundo ese de los carnavales según he oído hay rencillas—traté de salir del paso.
—Si por rencillas quiere decir pique, si que los hay, pero todo en broma—me aclaró. —Además mi Fer salía en una chirigota ilegal, precisamente con Kimi. Con esas chirigotas nadie se enfada.
—¿Chirigotas ilegales? ¿Hay que tener licencia para salir?
—Como se nota que usted no es de aquí—comentó ante mi cara de estupefacción. —Chirigotas ilegales son las que salen por las calles. Las oficiales son las que participan en el concurso del Teatro Falla. Ahí si hay más rencillas.
—Muchas gracias. En cuanto tengamos más datos le informaremos—me despedí saliendo del domicilio con más dudas de las que había entrado.

Si tal como afirmaba la mujer, no había sido un ajuste de cuentas por temas de drogas, ¿quién narices podía haber sido? No pude descartar aún ese tema hasta que hablase con sus compañeros de la policía local e investigase a fondo a ese tal Kimi, pero sin duda debía de abrir otras vías de investigación diferentes a estas.

jueves, 23 de junio de 2016

Selectividad (LITERATURA TODAY)


ESCRIBIR PARA FASTIDIAR

CELA DESVELA QUE ESCRIBIÓ VARIAS DE SUS OBRAS
PARA QUE LO PUSIESEN EN SELECTIVIDAD.

En el último año de la prueba de Selectividad, LITERATURA TODAY ha logrado la confesión del Premio Nobel de Literatura, Camilo José Cela, quien no ha tenido ningún pudor en que escribió varias de sus obras ha sabiendas de que podía caer en la prueba de Selectividad. Además el autor añade que escribió auténticos pestiños como "La Colmena", cuyo borrador se le cayó cuando lo llevaba a imprenta de ahí que parezca que está desordenada, para que los estudiantes se aburriesen leyendo y acabasen odiando leer para el resto de la vida.

Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o los defensores de Cela los hagan un examen de su calidad.




miércoles, 22 de junio de 2016

Reto de grosor (LITERATURA TODAY)


¿QUIEN LO TIENE MÁS GRANDE?

TOLSTOI Y DOSTOIEVSKI ESCRIBÍAN OBRAS LARGUÍSIMAS
PARA VER CUÁL DE LOS DOS TENÍA MÁS INGENIO

La Historia de la Literatura está llena de eternos piques, ya sea entre personajes de un mismo libro, entre autores, como el caso de Góngora y Quevedo (aunque en LITERATURA TODAY quedó demostrado que era una pose, sino míralo aquí). Lo que desconocíamos hasta ahora, que dos de los más conocido autores rusos escribiesen grandes obras de la literatura, en su mayor parte de una extensión importante, para demostrar que podía tener el libro más grande que el otro.
Todo comenzó como suele empezar todo en estos casos, habían salido de fiesta una noche ambos autores juntos, cuando finalizando la noche, y adobados con una borrachera de padre y muy señor mío, ambos escritores fueron a orinar. Como suele suceder en estos casos, inconscientemente se miraron el uno al otro para comparar sus miembros. Se acusaron el uno al otro de tener su "cosilla" más pequeña que el otro, lo que también acabó derivando que no solo su pene era más pequeño sino también sus libros. Es esa la razón por la que se ensarzaron en escribir autenticas catedrales en forma de libro.
Y ahora desde aquí nos preguntamos ¿Con quien se habrá comparado George R.R. Martin para escribir su Canción de Hielo y Fuego?
Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o concluyan que este blog se volvió muy sexual....

martes, 21 de junio de 2016

El Cuerpo del Delito (Capítulo 3 de SERIOpata)


CAPÍTULO 3

Tal como me había anunciado el comisario, el lugar donde había aparecido el cuerpo del decapitado se semejaba más a una feria que a una investigación policial; focos por todas partes alumbraban la playa más allá del cadáver, varios periodistas se congregaban interfiriendo el trabajo de investigación, incluso había los que tocaba el cadáver durante la emisión en directo de su programa, eso sin contar a decenas de parejas jóvenes gulusmeando por los alrededores.
—Buenas noches señor comisario—saludé.
—¡Cualquiera diría que usted ni se desviste! Ha llegado prontísimo—no supe si tomármelo como un cumplido o como otro de sus innumerables sarcasmos.
—¿Vendrá el juez y el forense, o sucederá como esta mañana? —dije sin acritud.
—¿Usted qué cree? —me replicó alzando la ceja.
—¿Cómo ha aparecido el cuerpo?
—Pues arrastrado por la marea, no lo van a traer los chocos hasta la orilla. ¡Hace usted unas preguntas! —resopló.
—¿Y quién lo encontró? Si no es preguntar demasiado—me atreví a decir molesta por aquella actitud tan chulesca.
—Por fin empieza usted a echar cojones, o en su caso ovarios. Ya me empezaba a cansar esa actitud perpetua de niña buena—me dijo en un tono neutro.
—Tampoco pretendía eso disculpe—reculé avergonzada por tal osadía.
—Era una broma, mujer—me palmeó la espalda de forma amigable. —Como sois los del norte. —rio de forma bobalicona como solía hacerlo—El cuerpo lo encontró una parejita cuando vinieron aquí a.…ya sabe...a lo que se puede venir a una playa de noche.
—No, no tengo ni idea.
—Disculpe, no recordaba que en su tierra no tenían playa. Pues a desfogarse, a echar un pinchito, un caliqueño, en definitiva, para que me entienda mejor, a follar.
—No es necesario dar detalle, le entendí a la primera. ¿Podría hablar con ellos?
—Complicado. Se marcharon.
—¿Cómo que se marcharon?
—A ver Águeda. Era una parejita joven. ¿Qué pretende? Demasiado que los pobres han avisado. Póngase en su lugar. Viene a la playa a darse un revolcón con su novio, y no solo se entera medio Cádiz de que has venido a follar, sino tus padres. Imagínese el marrón. ¿Le habría gustado? —justificó la ausencia.
Quizás si hubiese sido una persona mucho más visceral me hubiese lanzado a su cuello dispuesta a estrangularle, no obstante, me limité a acercarme al cadáver. Quería estudiarlo más de cerca y olvidar los comentarios estúpidos de mi superior. Me coloqué los guantes mientras me colocaba en cuclillas para inspeccionarlo. No estaba demasiado hinchado. No debería de llevar más de veinticuatro horas en el agua. Apenas hallé símbolos de violencia en el cuerpo, tan solo marca en las muñecas, posiblemente de unas esposas. Aunque si algo llamó poderosamente mi atención tras girar el cadáver fue un objeto rojo incrustado en el orificio anal. Con el mayor cuidado se lo extraje ante la mirada atónita del resto de agentes.
—¿Qué demonios es esto? —lo observé con detenimiento entre mis manos.
—Eso es un pito de carnaval—me respondió el agente más próximo.
—¿Un pito de que ha dicho? —lo miré perpleja.
—Su nombre técnico es kazoo. Es un seudoinstrumento que se usa aquí en carnavales—me aclaró. —Eso sí, no me pida que le enseñe como suena porque yo no me meto eso en la boca ni muerto.
—Ni mucho menos—lo guardé en una bolsa como prueba.
Aquel hallazgo concedía un nuevo matiz a todo aquel asunto. Si tal como sospechaba todo se debía a un ajuste de cuentas por tema de drogas, aquel kazoo carecía de contexto, o al menos yo no lograba desentrañar a simple vista, a no ser que fuera un simbolismo de la banda de narcos. En Cádiz cualquier cosa era posible.
—¿Sabemos algo acerca de la identidad de la víctima? —me acerqué al comisario.
—¿Acaso no lo ha leído en Diario de Cádiz?
—Si. ¿Entonces es cierto?
—Fernando Moyano, treinta y ocho años. Casado desde hace tres años. Policía local desde hace quince. Desde hace un par ha flirteado con el narcotráfico. ¿Necesita algún dato más? —comentó ante mi cara de sorpresa. —¿Acaso se piensa que aquí en Cádiz no sabemos trabajar?
—No ni mucho menos—contesté rápido. —¿Entonces la investigación queda en manos del grupo antivicios? —pregunté, aunque pudo llegar a sonar como una afirmación.
—Ni de puta coña. Aquí en Cádiz no hay tanta ramificación policial. Aunque haya indicios no podemos dar por hecho que esta muerte haya sido provocada por un ajuste de cuentas, por lo tanto, sigues al mando de la investigación.
—Sin problema, comisario—acepté no sin cierto fastidio.
—El próximo día tendrás un informe detallado sobre la víctima. Y ahora vaya a descansar. Aquí ya no pintamos nada—me ordenó en un tono paternal mientras trasladaban el cuerpo hacia el furgón.
—Gracias, comisario—dije mientras bostezaba.
—¿Suele acostarse temprano?
—No le entiendo, comisario.
—Se está cayendo de sueño, y apenas son las once—me sonrió logrando mi afirmación. —Y por favor, ¿podría llamarme Paco como el resto?
—De acuerdo, comí...Paco.

lunes, 20 de junio de 2016

A través de las Ondas (LITERATURA TODAY)




EL PERIÓDICO LITERARIO AHORA PARA OÍRLO

Si algo ha logrado el grupo editorial LITERATURA TODAY es ampliar el "negocio"(aunque seguimos sin ver una triste moneda, mucho menos aún el becario) y si ya hace un tiempo anunciamos la aparición del canal de televisión LITERATURA TODAY  a través de internet, hoy tenemos el gusto de anunciar la llegada para el 1 de Julio de este mismo año, de la emisión radiofónica de nuestras noticias. 
Y no lo haremos de cualquier forma, pues para ello tenemos pensado contar con profesionales en la materia como los creadores del podcast de Hielo y Fuego, (programa que no abandonarán sino que compatibilizarán pues nuestra oferta ha sido millonaria) y no lo harán de cualquier forma, pues más allá de manteneros informados, crearán debates acerca de los autores con más cuentas en Suizas, pondrán a caldo al autor de #SERIOpata, y harán publicidad encubierta de su podcast original.

¿Te vas a perder la ocasión de disfrutar de tu blog oyéndolo cuando tu quieras?


Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o los presentadores de HIELO Y FUEGO nos quemen el blog
(pero desde el buen rollo).


domingo, 19 de junio de 2016

El Tyrion español (HISTORIA DESDE LA BARRA DE UN BAR)


Si hay algo que nos gusta a los cuñados que nos reunimos en este bar para hablar de HISTORIA son los relatos donde alguien es mejor que alguien, porque recordar que nosotros los cuñados siempre tendremos mejores hijos que el resto, y encontraremos mejores descuentos. Y hablando de ese tema nos ha venido a la cabeza Blas de Lezo, o también conocido como el Tyrion Lannister español.
Al igual que sucede con el personaje de Juego de Tronos este marino español no era precisamente lo que viene a ser un tío bello: manco, cojo, con un ojo fastidiado por una esquirla durante una batalla. Sin embargo no fue su belleza lo que le granjeó pasar a la Historia, sino más bien su ingenio al igual que el conocido Enano de la serie, pues contando con menos barcos, menos efectivos, y sin fuego Valyrio, logró repeler el ataque de una fuerza enemiga mayor en Cartagena de Indias. Es decir esta ciudad latinoaméricana vivió la batalla del Aguasnegras antes de que lo grabase la HBO.
Más allá de patriotismo barato, más allá de enaltecimiento de la violencia, esta historia nos cuenta que el tesón y la fuerza de voluntad hacen de lo imposible solo una batalla, eso sin contar que George R.R. Martin haya utilizado este personaje español disfrazado de un Lannister. 

sábado, 18 de junio de 2016

Una complicada adaptación al medio (CAPÍTULO 2 DE SERIOpata)


CAPÍTULO 2

En honor a la verdad, mi adaptación a la provincia gaditana no estaba resultando sencilla. Quizás fuese por como somos la gente del norte, o tal vez por mi propio carácter, pero no tenía forma de completar mi tiempo de ocio con otra que cosa que no fuese jugar al ordenador.
Mi rutina consistía en ir a trabajar, hacer las compras necesarias, alguna vez de manera ocasionar mirar ropa, aunque pronto me cansé por no contar con una amiga para pedirle consejo, y conectarme al ordenador. Me habría gustado salir, pero no conocía a nadie, al menos fuera del trabajo. Jamás me gustó mezclar ocio con vida laboral.
Comencé a jugar a un juego en línea por simple aburrimiento. El juego carecía de calidad, pero me daba la oportunidad de hablar con otras personas más allá de otros policías, y de mi madre, que me llamaba a diario básicamente con la intención de saber si había comido bien. Como muchos sabréis, y si aún no habéis dado cuenta os lo explico yo, el mayor interés de una madre cuando vives fuera del hogar familiar no es saber cómo te van las cosas, sino saber si has hecho las cinco comidas pertinentes al día. Es más, si fuesen por ellas, tu nevera estaría llena de fiambreras con comida suya como para sobrevivir a un apocalipsis.
Pero aquel día antes de conectarme al juego, decidí leer la prensa local de manera digital. Tenía curiosidad sobre cómo había abordado la aparición de la cabeza en la Caleta el periodismo gaditano. Me decepcionó comprobar como habían caído en el amarillismo (por cierto, nada que ver esta palabra con el Cádiz C.F.) al incorporar una foto de la testa. Personalmente me molestó, pero como todos sabemos el morbo vende. A mayor impacto, mayores ventas de prensa física.
No obstante, mi interés se centró en los comentarios de la noticia. Si tal como me había dicho aquel agente, si la gente pondría nombre a la víctima, sería en aquel medio. Con detenimiento los fui leyendo uno a uno:

CHIrigoTero88:

A mi no me ha extrañado. Este tipejo, policía de profesión para mayor delito, estaba metido hasta las manillas en temas de drogas. Se veía venir. Tarde o temprano sucedería. Esto huele a ajuste de cuentas de gente del Cerro del Moro.

CaiProud

EzE_CaI_Oe:

Descanse en Paz Adán Paz. Hay quienes después de muerto intentan ensuciar tu nombre compañero.

Caletero_del_Alma:

Este no puede decir que no pierda la cabeza por Cádiz XD

SERIOpata:

Comentario suprimido por inapropiado por Diario

Si el comentario de Chirigotero88 era veraz el caso estaría resuelto en cuestión de días. Solo habría que tirar de los hilos pertinentes para dar con el autor o autores materiales del ajuste de cuentas, tal vez no con su ideólogo, los grandes capos de las drogas siempre salen indemnes, pero si al menos podría darse el caso por cerrado, al menos para mi departamento, ya que pasaría todo a Antivicios y Estupefacientes.
Cerré la página del periódico recordando que no debía mezclar mi tiempo libre con mi trabajo. Ese era el problema de las profesiones de vocación, ni en tu tiempo libre eres capaz de desconectar. Me conecté al juego dispuesta a dejar a un lado mi rutina. Aunque más que dejar simplemente a un lado mi rutina, lo que me apetecía era hablar con Nacho.
Muchos os preguntaréis, casi con afán de portera cotilla, quien demonio es Nacho. A simple vista no era más que un enano rechoncho de nivel veintinueve, apodado Sacamantecas, capaz de matar dragones con un hacha. Habrá quienes piensen que me he vuelto loca. Pero esta descripción se corresponde con la apariencia de su personaje en el juego, nada que ver con la realidad. Más allá del juego, en este tiempo he hablado en tantas ocasiones con él, que he descubierto que coincidimos en muchos aspectos de nuestras vidas.
Al principio solo nos escribíamos en el chat del juego. Comentábamos jugadas, estrategias, y formas de alcanzar los objetivos establecidos en la partida, no obstante, la conversación fue derivando hacia temas más personales. Luego comenzamos hablar por voz a través de un servidor y cada vez la conexión entre ambos fue mayor. Nacho resultó ser un chico tímido, sensible, con escasos amigos, al igual que me sucedía a mí, y hogareño. Decía que para salir a emborracharse, hablar de fútbol, de tías, y coches, prefería quedarse en casa jugando, leyendo libros de terror o bien viendo series. A muchos tal vez le vez le resultase un bicho raro, un rara avis, pero ¿acaso no lo era yo también?
Sin embargo, aquella tarde no parecía haberse conectado. Lo busqué a través de los mapas del juego, pero no había ni la más mínima señal de su presencia. Pregunté a medianos, elfos, humanos e incluso a algún orco por él, pero nadie parecía haberlo visto. Quise darle tiempo. Me embarqué en una misión donde debía de acabar con un troll capaz de sembrar el pánico en una ciudad del sur.
Mientras voy jugando la partida reflexiono acerca de estos juegos. Tanto en un juego, como en internet, podemos ser aquello que no somos en la realidad. Podemos ser héroes en el mundo virtual mientras que en la realidad no nos atrevemos a replicar a nadie ante una injusticia. En estos tiempos, pese a ser la era de las comunicaciones, tendemos a aislarnos. Nos consolamos con un mundo de mentira. Aunque tras meditarlo esta idea resulte paradójica. Yo soy la primera esclava de estos medios. ¡Tan siquiera soy capaz de salir a tomar una copa para hacer nuevos amigos en el mundo real!
Justo cuando apareció Sacamantecas por la pantalla de mi ordenador, sonó mi teléfono. Tuve la tentación de no responder, tenía ganas de hablar con Nacho. Sin embargo, el hecho de ser la única criminóloga destinada en la Bahía de Cádiz me obligaba a responder. Además, mi contrato contaba con una cláusula de disponibilidad de las veinticuatro horas del día.
—Inspectora Sarasua al aparato—respondí fastidiada.
—Como siempre tan protocolaria...
—¿Quién es?
—Paco.
—¿Paco? ¿Qué Paco?
—¿Qué Paco va a ser? ¿El que te metió el taco? Soy el comisario mujer—rio mi superior.
—Disculpe comisario, no le había reconocido la voz. ¿Sucede algo? —dije con la mayor frialdad que me fue posible.
—Tal como le dije, si se deja fluir todo se soluciona.
—¿De qué me habla?
—Ha aparecido el resto del cuerpo del decapitado de esta mañana, así que no pierda tiempo y venga cagando leches para Cortadura.
—¿Eso por dónde queda?
—Nunca me acuerdo de que no es de aquí, como es tan gaditana—comentó con sorna. —Tal como entras a Cádiz si vienes de tu casa de San Fernando. No tiene perdida, desde la carretera verás la feria que tenemos aquí montada.
—A la mayor brevedad estoy allí—concluí.

Me vestí con celeridad, aunque defraudada por no haber podido hablar con Nacho, justo el día que había decidido proponer que nos conociésemos en persona.

viernes, 17 de junio de 2016

Sin revisión (LITERATURA TODAY)


INCONGRUENCIA DE LA TRAMA
UNA AUTORA SACA NOVELAS INCOHERENTES
PORQUE NO LE GUSTA AUTOLEERSE

Hay quienes resultan ser personas humildes hasta a la hora de escribir, como es el caso de la escritora Micaela Altojardín, quien ha sido capaz de publicar varios libros sin haber revisado sus textos ya que detesta volver a leerse. Según ha contado a la redacción de LITERATURA TODAY, volverse a leerse a si misma le resulta un acto sumamente vanidoso. 
El problema de esta manía repercute en la trama de su obra, puesto que al ser escrita sin revisión posterior, existen grandes fallas en la trama, ya que finalmente hay cosas que no concuerdan en el texto. A muchos le sorprenderá que pese a esta tara, haya logrado editar ya varios libros cuando la historia se queda coja, pero quien haya visto alguna vez a esta autora, sabrá que tiene otros atributos.

Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o nos acusen de que nuestras noticias tampoco se revisan.

jueves, 16 de junio de 2016

En primera persona (LITERATURA TODAY)


EN SUS PROPIAS CARNES
AUTOR DE NOVELA NEGRA SE HACE TORTURAR
PARA SABER LO QUE SIENTEN SUS PERSONAJES

Sabemos de muchos autores que se documentan a la perfección para tratar de dar forma a sus novelas con la mayor verosimilitud posible con la realidad, es más, hay los que llegan a vivir como sus propios personajes, aunque jamás habíamos conocido caso tan increíble como el de Abundio Chopos, reconocido autor de novela negra en festivales tan importantes como El Desucasa o Blackes Nigga.
Según parece, este escritor ha querido llegar a ser lo más riguroso posible a la hora de narrar las torturas que sufre uno de los protagonista de su próxima novela, por eso no ha dudado en contactar con un grupo mafioso dornense panense para que lo torturen. Por muy loca que parece la idea, según Abundio, esta es la mejor manera de transmitir aquello que padece la víctima de su novela.
El gran problema que surgen de todo esto es que los mafiosos se han excedido de su cometido, y más allá de rebanar un par de dedos, arrancar un par de dientes, y un par de golpes con una cadena en la cara, tal como habían pactado, han cortado ambas manos del escritor impidiendo de esta forma que pueda dar forma a su novela.
Pese a todo el autor parece conforme, dice que se lo dictará a su secretaria, pues de una experiencia así podrá sacar la mejor novela, o al menos la mejor contada y más fidedignas de todas las novelas negras escritas en la historia.
Seguiremos informando mientras no nos censuren,
o los mafiosos destapen que nosotros le pedimos que se excediesen.

miércoles, 15 de junio de 2016

Este hombre no me replica... (continuación capítulo 1 de SERIOpata)



Nos habían avisado de la aparición de una cabeza humana flotando en el agua, y yo como experta en criminología debía de estudiar el caso con detenimiento. Me costó un mundo llegar hasta el lugar donde se hallaba los restos humanos. Pese a la escasa dimensión de la playa estaba tremendamente concurrida, y más tras haberse corrido la voz sobre la aparición de la testa. “A los gaditanos les vale cualquier excusa con tal de salir a las calles”, pensé.
—¿Alguien podría darme una explicación sobre por qué no se ha despejado la zona? —lancé la pregunta a un par de agentes municipales que se mostraban tan ensimismados como el resto de bañistas con el hallazgo.
—Trate de convencerles—me respondió el más mayor de los policías con tono de mofa. —Si lo consigue le invito en la plaza de las Flores a todo el "pescaíto frito" que pueda llegar a comer.
Podría haber tratado de imponerme usando mi graduación, pero me resigné a llegar hasta donde reposaba la cabeza como buena mente pude. Nunca me han gustado los conflictos. Tuve que soportar varios empujones hasta llegar al punto de la playa donde la policía científica tomaba fotos de la víctima, y el comisario me hacía aspavientos para que me acercase:
—¡Águeda, acérquese mujer!¡No sea tímida! ¿No ve que no muerde? —se rio el comisario con su propia ocurrencia.
—Buenos días comisario—correspondí al saludo.
—¿Podría empezar a llamarme Paco de una vez? Aunque si usted prefiere ser protocolaria, se lo permito—rio de manera bobalicona. —Me cae usted bien pese a que es más seca que una mojama—logró la sonrisa del resto de agentes.
—¿Por qué esos agentes están tocando la cabeza? ¿No deberían de esperar al juez y al forense?
—Eso será en las series esas de la tele, o de dónde usted viene. Aquí el juez nos da plena libertad de movimientos, siempre y cuando no lo incomodemos. Y el forense digamos que hasta que no sea Dios el muerto prefiere que no lo moleste en su hora de la tapa—me explicó.
—¡Pues vaya! —resoplé fastidiada.
—Relájate mujer. Se te ve muy tensa...eso debe ser por la falta de polvos—volvió a reír de manera estúpida de su ocurrencia. —¿Además para que la tenemos usted aquí sino? —me apoyo una mano sucia de grasa de comida en el hombro.
Pese a que no dije nada me fastidió, una mancha de aceite no se quita con facilidad.
—¿Tenemos testigos? ¿Algunos datos acerca de la víctima? —traté de centrarme en mi trabajo.
—Testigo es la playa entera de la Caleta, pero si se refiere a quien lo encontró puede preguntar a ese grupo de mujeres que juegan al bingo, o más concretamente a la del bañador de lunares y pelo cardado. Fue ella la que dio con la mollera—indicó con el dedo. —Por lo demás no contamos con ningún dato más.
—De acuerdo—afirmé moviendo levemente la cabeza. —Si está de acuerdo, señor comisario, revisaré la zona y hablaré con los testigos.
—Estupendo Sarasua—pronunció mi apellido remarcando las eses no sin cierto sarcasmo. —¿No podrá decir que no tiene trabajo aquí en Cádiz? —inquirió mientras se retiraba.
Si el comisario hubiese sabido que opinaba yo acerca de sus comentarios acerca de mi persona, se los habría ahorrado todos y cada uno de ellos, no obstante, su ausencia me beneficiaba. No tendría un estorbo por medio.
Pedí a un policía de la científica que me dejase ver al menos la cabeza antes de trasladarla al anatómico forense para poder estudiarla. Como quien entrega un cigarrillo me pasó la bolsa donde estaba contenida la testa de aquel pobre infeliz. Por la apariencia, varón, entre treinta y cuatro y treinta ocho años aproximadamente, menos de cuarenta y ocho horas desde el fallecimiento, e incluso podría asegurar sin miedo a equivocarme que menos de veinticuatro horas. Además, comprobé como el corte que lo había separado de su cuerpo era limpio, posiblemente un arma blanca empleada por alguien con dotes.
—¿Sabéis si ha aparecido el cuerpo? —inquirí mientras buscaba nuevos detalles.
—No, pero no se preocupe, si está aquí en la Caleta lo encontrará cualquier bañista antes que nosotros.
—Quiero a los submarinistas peinando la zona. Transmita la orden—pidió.
—Creo que no ha oído usted al comisario. Las cosas no funcionan así aquí en Cádiz—le replicó el agente.
—¿Entonces que sugiere?
—Deje surgir los acontecimientos de manera natural, en cuanto menos lo esperé no solo daremos con el cuerpo, sino con el asesino. Confíe en mi—me guiñó un ojo con aire socarrón.
—Está bien, ¿podrían al menos investigar sobre la identidad de la víctima? —comenté no sin cierto fastidio.
—Por supuesto, mañana mismo cuando salga en el Diario tendrá hasta su número de pie.
Quise replicar, pero quizás por mi carácter, no propenso al debate, me limité a resoplar mientras me dirigía hacia el grupo de señoras que habían descubierto la cabeza. Pese al impresionante descubrimiento, a las señoras no parecían haberle afectado mucho, jugaban al bingo como si nada hubiese pasado.
—Disculpen un momento señoras, ¿pero podría hablar con la señora que descubrió la cabeza?
—¡Meliiii! Te buscan—gritó de forma tan aguda que casi me deja sorda. —¿No quiere tomar algo?
—No muchas gracias—rechacé cortésmente la invitación.
—No seas carajota niña, tomate algo que hace mucha calor. Tenemos de todo—insistió mientras rebuscaba en una nevera de playa. —Con ese traje de chaqueta te debes estar asando. ¿un gazpachito vale? —pese a la pregunta me plantó un vaso en la mano que no tuve más remedio que beber ante la mirada satisfecha de la mujer.
—Gracias.
—Yo soy Meli, la halladora de la cabeza. ¿Me va entrevistar para la tele? —se atusó el pelo de forma presumida.
—No, señora, soy inspectora de la policía, venía a hacerle varias preguntas.
—Sin problema, pero vengase para acá que hace mucha calor al sol—me arrastró por el brazo hasta debajo de una sombrilla. —¿Usted no es de aquí no?
—No, pero no entiendo a qué viene eso.
—Lo digo porque está más blanca que un choco—logró las carcajadas del resto de sus amigas. Parecía que aquel era el día idóneo para ser el centro de todas las burlas. —Ya podría un día quitarse el traje, ponerse un bañador y venirse aquí con nosotras cuando quiera a tomar el sol. Fíjese lo morena que estamos todas.
—Tendré en cuenta su invitación, pero dígame desde el principio todo lo que sepa—le apremié.
—Pues como todas las mañanas a primera hora planté mi sombrilla, sino madrugas no coges un buen sitio sabe, y esperé a que mi Paco se levantase para traerme la nevera y el resto de las cosas. Mi marío no es mucho de madrugar, es más flojo que un muelle de guita—dijo logrando el cloqueo del resto de la comitiva.
—Esa clase de detalles no son necesarios, señora—taché las primeras palabras que había escrito en el cuaderno viendo la inutilidad de aquella información—Me gustaría saber como se topó con la cabeza.
—Como sabrá, y sino lo sabe se lo cuento, cuando te has jartado de beber te entran unas ganas horribles de mear, y como comprenderá no hay sitio más cómodo donde hacerlo que en el agua. Así que después ganarle un par de bingos a estas me senté en la orillita—logró un nuevo cloqueó del grupo. —Ya que me había atrevío a meterme en el agua me dije, coño Meli, pues aprovecha y darte un bañito. Nadé un poco hasta que me cubriera las tetas, y cuando moví la mano choqué con la cabeza. En un principio pensé que se trataba de basura, porque la pena es, que esta playa con lo bonita que es está llena de mierda.
—¿Podría decirme a qué distancia aproximada la vio?
—Ya se lo he dicho, más o menos donde me cubre las tetas.
—¿Y qué hizo tras ver su descubrimiento?
—¿Qué voy hacer carajo? Enseñársela a mis amigas, no todos los días se encuentra una a un hombre que no te replica—se rio con su propia ocurrencia.
—Muchas gracias. Mi compañero le tomará los datos por si fuese necesaria llamarla a declarar—le informé.
—¡¿Esto no me traerá problemas?!¡Bastante tengo con los míos! —protestó.
—A no ser que sea usted la asesina puede relajarse—me atreví a bromear, aunque quizás por mi acento y mi gesto no lo tomó como tal. Me devolvió una mirada amenazadora. Me amedranté. Lo reconozco.
Con más incógnitas que al principio, decidí volver a la comisaria a ordenar ideas.